
El género influye en la diplomacia humanitaria de formas que a menudo se pasan por alto.
Esto influye en la legitimidad de quien negocia, en quien obtiene acceso y en las cuestiones que se priorizan en las negociaciones.
Sin embargo, las investigaciones sobre el vínculo entre el género y la diplomacia humanitaria siguen siendo limitadas, y esta carencia tiene consecuencias reales en los resultados humanitarios.
¿Qué es la diplomacia humanitaria?
La diplomacia humanitaria es la forma en que los profesionales convencen a los responsables de la toma de decisiones y a los líderes de opinión para que actúen a favor de las personas vulnerables, respetando los principios humanitarios y el derecho internacional.
Para ello, recurren a sus competencias de negociación, como analizar el contexto, identificar las partes interesadas influyentes, buscar puntos en común y pensar de forma creativa y estratégica.
En los últimos años, la diplomacia humanitaria se ha convertido en una herramienta fundamental para abordar crisis complejas, la reducción del espacio humanitario y la creciente fragmentación política.
Parte de la labor del CCHN consiste en ayudar al personal humanitario y diplomático a mejorar su práctica diplomática y a cerrar la brecha entre la realidad sobre el terreno y los esfuerzos diplomáticos.
El género influye en mucho más que la representación
A pesar de la creciente importancia de la diplomacia humanitaria, existen pocas investigaciones sobre su práctica. Los estudios que analizan cómo influye el género en la actuación diplomática y sus repercusiones en los resultados humanitarios son aun más escasos.
En un momento en el que los agentes humanitarios se están replanteando cómo prestar ayuda humanitaria con mayor precisión, eficiencia y sentido de las prioridades a través del «reseteo humanitario», se presenta una importante oportunidad para reforzar la influencia de las mujeres en la diplomacia humanitaria.
En un evento organizado por CCHN Oxfam, mujeres procedentes de contextos en crisis compartieron experiencias concretas sobre cómo lideraron esfuerzos diplomáticos y abordaron los riesgos relacionados con la el acceso y la protección mientras se les excluía de los espacios formales de toma de decisiones.
Sus experiencias pusieron de manifiesto una realidad importante: el género por sí solo no determina quién puede negociar de forma eficaz.
Sin embargo, sí influye en:
- La legitimidad de quien negocia
- Quien obtiene acceso
- Quién influye en la toma de decisiones
- Quien gana confianza y forja relaciones
- Los riesgos y las prioridades que se priorizan
- El liderazgo y la experiencia que se tienen en cuenta en las esferas de la diplomacia humanitaria
Las mujeres lideran a diario las iniciativas de diplomacia humanitaria, contrariamente a lo que los estereotipos de género podrían hacernos creer. Negocian con autoridades de facto, grupos armados, comunidades, organismos humanitarios y representantes diplomáticos, todo ello con el fin de garantizar la protección, los servicios y el acceso. A menudo lideran estas negociaciones a pesar de correr un riesgo personal considerable.
A pesar de ello, los hombres siguen dominando en gran medida las negociaciones humanitarias y políticas, mientras que las organizaciones dirigidas por mujeres y los actores locales se ven confinados con demasiada frecuencia a funciones consultivas sin poder real de decisión.
Creer en los estereotipos de género acerca de la capacidad de las mujeres para negociar con éxito en beneficio de las comunidades a las que sirven resta eficacia a las medidas de diplomacia humanitaria.
Aplicar una perspectiva de género a los seis pasos para una diplomacia humanitaria eficaz
La investigación realizada por el CCHN ha dado lugar a un marco de diplomacia humanitaria articulado en torno a seis pasos:
- Establecer prioridades
- Identificar a los actores
- Comprender los intereses
- Formular el mensaje
- Proponer alternativas
- Elaborar tácticas y estrategias
En este blog, analizaremos la cuestión desde una perspectiva de género para poner de relieve algunas deficiencias que, una vez identificadas, pueden ayudarte a desarrollar una estrategia de diplomacia humanitaria más eficaz.
Paso 1: Definir las prioridades desde una perspectiva de género
Una diplomacia humanitaria eficaz comienza por identificar el problema y determinar qué cuestiones requieren recurrir a los canales diplomáticos.
Si analizamos esta etapa desde una perspectiva de género, vamos un paso más allá y nos preguntamos: ¿quién define el problema y quién decide si debe ser prioritario?
Preguntarse quién define las cuestiones a las que se da prioridad permite identificar los riesgos y las necesidades que se podrían estar pasando por alto.
En otras palabras, si no tienes voz, no tienes voto.
Cuando se excluye a las mujeres de los procesos de toma de decisiones, son otros quienes definen las prioridades, negocian las concesiones y determinan los resultados que afectan a la vida cotidiana de las mujeres.
Por ello, las preocupaciones, los análisis y las prioridades de las mujeres no se reflejen lo suficiente en los espacios formales de toma de decisiones humanitarias y políticas. Aunque a menudo se consulta a las organizaciones dirigidas por mujeres y a los actores locales, rara vez logran influir en las prioridades estratégicas, de financiamiento o en las relaciones diplomáticas.
Aplicar una perspectiva de género a la diplomacia humanitaria ayuda a identificar aquellas cuestiones que nadie más está planteando.
Relegar programas tiene un costo humano
En Ucrania, la reducción de la ayuda extranjera ha afectado de manera significativa a las mujeres, las niñas y las comunidades LGBTQI+, al recortar los programas destinados a prevenir y responder a la violencia de género. Una encuesta reveló que el 93 % de las organizaciones dirigidas por mujeres se habían visto obligadas a suspender al menos uno de esos programas. [1] Cuando se resta prioridad a la protección y a las cuestiones de género, las poblaciones más expuestas a sufrir daños corren el riesgo de ser ignoradas. Para el personal humanitario que se enfrenta a recortes similares, reconocer que se trata de un problema real al que hay que dar prioridad (paso 1) puede significar que es el momento de abordarlo a través de los canales diplomáticos.
Paso 2: Identificar a actores mediante la perspectiva de género
Identificar las partes interesadas es un paso fundamental para una diplomacia humanitaria eficaz, ya que ayuda a determinar quién influye en un proceso de negociación o en la formulación de políticas, quién puede apoyar u obstaculizar los objetivos humanitarios y dónde pueden existir puntos de influencia.
¿Quién tiene realmente influencia?
Tanto en el ámbito humanitario como en el diplomático, la influencia va más allá de las esferas oficiales.
Aunque los Estados, los organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales internacionales suelen dominar los debates oficiales, las autoridades locales, los líderes comunitarios, los grupos de la sociedad civil, los actores religiosos y las propias poblaciones afectadas también influyen en los resultados y el acceso sobre el terreno.
Una perspectiva de de género para identificar a actores
Emplear un enfoque de género para identificar a las partes interesadas puede ayudarte a poner de manifiesto quién está presente (y quién no) en los espacios donde se lleva a cabo la diplomacia humanitaria, lo cual, como ya hemos mencionado, determina las prioridades que se reconocen y abordan.
Los grupos de mujeres y las organizaciones de la sociedad civil son quienes a menudo dialogan con los grupos armados y negocian el acceso humanitario, las treguas temporales o la protección de la población civil. A pesar de ello, las organizaciones dirigidas por mujeres siguen siendo tratadas, en general, como meras ejecutoras de operaciones, en lugar de como actores estratégicos o negociadoras.
La diplomacia sigue siendo un ámbito dominado en gran medida por los hombres. Alrededor del 85 % de los jefes de Estado o de Gobierno y de los embajadores son hombres, y aproximadamente el 77 % de los escaños parlamentarios están ocupados por hombres. [2]
Noémi Krauer, responsable de programas, Diplomacia Humanitaria, División de Paz y Derechos Humanos, Departamento Federal de Asuntos Exteriores de Suiza
«Para mí, la diplomacia humanitaria consiste en tender puentes y actuar como enlace entre los actores humanitarios y diplomáticos. La perspectiva de género es importante en este proceso porque influye en el acceso, legitimidad y la capacidad de los distintos actores —incluidas las mujeres— para marcar la agenda e interactuar. Garantizar que los conocimientos especializados de las mujeres y las cuestiones relacionadas con el género se integren de manera efectiva no es solo una cuestión de inclusión, sino de contribuir a una diplomacia humanitaria más informada y, en última instancia, más eficaz».
Aplicar una perspectiva de género a la hora de identificar a las partes interesadas implica identificar de forma activa a las mujeres y a las organizaciones dirigidas por mujeres, así como a las redes informales.
Significa evaluar no solo quién está presente formalmente «en la sala», sino quién ejerce una influencia real, por ejemplo, quién establece el programa de negociación, en quién confían las comunidades y qué perspectivas se excluyen sistemáticamente de las negociaciones y los procesos de toma de decisiones.
Reconocer el liderazgo de las mujeres sobre el terreno
Las Salas de Respuesta a Emergencias (ERR) son una iniciativa impulsada por las comunidades en Sudán que lleva prestando ayuda humanitaria desde 2019 y que ilustra por qué es importante emplear una perspectiva de género a la hora de identificar a actores en la diplomacia humanitaria. Las ERR están formadas por grupos locales de la sociedad civil y, a menudo, son dirigidos por mujeres, que proporcionan ayuda humanitaria y responden a las necesidades humanitarias específicas de las mujeres. [3] Se convirtieron en una solución vital para las comunidades que viven en zonas de difícil acceso, a pesar de permanecer al margen de los espacios formales de coordinación y diplomáticos. No incluir a estos actores en un mapa de actores significa pasar por alto algunos de los canales más fiables y operativamente eficaces para una participación constructiva.
Paso 3: Comprender las necesidades, los intereses y las percepciones de género
Para convencer a los demás de que actúen en favor de los objetivos humanitarios es importante comprender qué hay detrás de la postura que manifiestan.
Este paso exige ir más allá de las afirmaciones superficiales y analizar el razonamiento y los valores subyacentes que determinan el comportamiento una contraparte.
¿Cómo influye el género en la postura de una contraparte?
La diplomacia humanitaria no se desarrolla en un entorno neutro en cuanto al género. La mayoría de las sociedades asocian la autoridad y el liderazgo con los hombres, y estos prejuicios no desaparecen en la mesa de la negociación.
Nuestra percepción de la credibilidad de nuestra contraparte en la negociación no solo depende de su cargo y de su posición en la jerarquía, sino también de sus características personales, como el género y la edad.
Con frecuencia, los hombres esperan negociar con otro hombre. Del mismo modo, los equipos humanitarios pueden elegir a un negociador partiendo de la suposición de que sus interlocutores podrían preferir hablar con un hombre.
Es posible que a las mujeres no se les permita acceder a los responsables de la toma de decisiones o a los grupos armados porque se las considera ilegítimas o inexpertas. Una trabajadora humanitaria explicó que su interlocutor prefería hablar con su conductor, que era hombre, en lugar de con ella, a pesar de ser la responsable del proyecto.
Sin embargo, la realidad es que las mujeres ya negocian con grupos armados o con responsables de alto nivel.
Por otra parte, algunas negociadoras señalan el hecho de que sus contrapartes masculinas las perciban como menos amenazantes ha facilitado el diálogo y el acceso.
Las negociadoras también han descrito un «efecto sorpresa»: sus homólogos masculinos no esperaban negociar con una mujer, lo cual facilitó el acceso o contribuyó a generar confianza. [4]
Cuando las normas de género determinan el acceso
En Afganistán, las autoridades han prohibido a las mujeres afganas trabajar para organizaciones humanitarias o desplazarse a zonas de intervención sobre el terreno. Estas restricciones limitan seriamente la capacidad de las organizaciones para llegar a las poblaciones afectadas, en particular a las mujeres y las niñas. Sin embargo, esta nueva realidad no ha impedido que el personal humanitario femenino, incluidas las altas responsables y las negociadoras, haya encontrado formas creativas de negociar, forjar relaciones e influir con éxito en los resultados humanitarios. Por ejemplo, muchas han encontrado la manera de negociar a través de intermediarios masculinos cuando sus contrapartes se niegan a hablar con ellas directamente.
Desde el punto de vista de la estrategia de diplomacia humanitaria, comprender las medidas restrictivas y actuar en consecuencia exige ir más allá de la postura inicial y analizar los valores, las normas y las percepciones subyacentes sobre los roles de género que sostiene la contraparte. Incluso cuando se imponen restricciones severas a las mujeres, pueden surgir oportunidades de diplomacia humanitaria y liderazgo.
Para que la diplomacia humanitaria sea eficaz, debemos analizar lo que dicen nuestras contrapartes, así como los supuestos, los valores y las normas sociales que sustentan sus posturas.
Las negociadoras humanitarias y las organizaciones dirigidas por mujeres suelen disponer de conocimientos fundamentales, redes de confianza y vías de acceso que pueden verse infravalorados en los debates diplomáticos o humanitarios formales debido a los estereotipos de género.
Paso 4: Formular mensajes diplomáticos con perspectiva de género
Ahora es el momento de definir tus objetivos y mensajes de forma estratégica.
En la diplomacia humanitaria, la forma en que se plantea una cuestión puede determinar si las negociaciones cobran impulso, obtienen apoyo y son bien recibidas. También influye en la legitimidad, la confianza y el margen de negociación. En última instancia, la manera en que se formula una cuestión puede determinar los resultados que resultan viables desde el punto de vista político y operativo.
Desde una perspectiva de género, la formulación del mensaje es importante porque a menudo se habla de las mujeres como «víctimas» de los conflictos o «beneficiarias» de la ayuda humanitaria, en lugar de como líderes o negociadoras con capacidad de decisión.
Las organizaciones locales y dirigidas por mujeres son especialmente conscientes de cómo los mensajes influyen en la percepción que se tiene de ellas. Muchas se han visto presionadas a evitar un lenguaje que se considere «demasiado político», por ejemplo, al describir las dinámicas de poder, los riesgos de seguridad o los patrones de exclusión que afectan a sus comunidades.
Sin embargo, la diplomacia humanitaria se desarrolla en entornos intrínsecamente políticos, en los que el acceso, la protección y la asistencia vienen determinados por las dinámicas de poder.
Trabajar con los actores locales implica reconocer las realidades a las que se enfrentan a diario y dejar que eso influya en la forma de plantear los mensajes.
Consejo: Distingue claramente entre los objetivos (lo que quieres conseguir) y el mensaje (cómo lo planteas para que resulte convincente para tus interlocutores).
Por ejemplo, el objetivo puede ser preservar el personal humanitario femenino en un entorno en el que se le prohíbe trabajar, mientras que el mensaje podría presentar su presencia como algo esencial para llegar a las mujeres y las niñas a fin de brindar asistencia humanitaria (en lugar de un mensaje centrado en los derechos de las mujeres, que podría tener menos repercusión dependiendo de tu contraparte).
Miro Modrusan, profesional humanitario independiente
«A pesar de sufrir de manera desproporcionada las penurias de la guerra, las mujeres siguen siendo indispensables para las iniciativas humanitarias. En muchos contextos, las mujeres pueden acceder a diferentes comunidades al otro lado de las líneas del frente, de formas que otros no pueden, y el hecho de negociar con diversos actores les proporciona una comprensión matizada de las necesidades de la comunidad y de los riesgos emergentes en materia de protección. Sin embargo, la instrumentalización de los derechos de las mujeres para justificar intereses geopolíticos o militares puede socavar la confianza local. Para sortear estas complejidades, es esencial integrar de manera significativa a las mujeres en la diplomacia humanitaria, respetando estrictamente el Derecho Internacional Humanitario (DIH), los principios humanitarios y las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hacerlo no es meramente una opción: es un requisito para generar confianza y garantizar resultados efectivos».
Paso 5: Crear alternativas mediante equipos con diversidad de género
El siguiente paso consiste en preparar varias situaciones hipotéticas de negociación y posibles alternativas.
Iniciar una negociación planteando tu objetivo ideal puede aumentar las posibilidades de alcanzar un resultado satisfactorio. Sin embargo, también es importante preparar alternativas si no alcanzas tu resultado ideal o este conlleva cuestiones políticas delicadas.
Desde una perspectiva de género, proponer alternativas significa ampliar el abanico de puntos de vista que intervienen en el proceso de negociación. Los equipos de negociación diversos, que incluyen la diversidad de género, origen, conocimientos y experiencia, suelen generar opciones más creativas y adaptadas al contexto.
La diversidad de género refuerza la labor humanitaria ya que mejora la comprensión del contexto, amplía el acceso a las comunidades y ayuda a los equipos a interpretar con mayor precisión a los distintos interlocutores y los riesgos.
La elaboración de distitnas situaciones hipotéticas implica tener en cuenta diferentes modalidades operativas, alianzas y canales de comunicación que incluyan las dinámicas de género.
Cuando la diversidad cambió el resultado
Las negociaciones nucleares con Irán de 2015 se citan a menudo como ejemplo de cómo las diplomáticas de alto nivel desempeñaron un papel decisivo en la obtención de este importante acuerdo internacional. [5] Las conversaciones fueron coordinadas por varias negociadoras de alto rango, que también participaron en ellas. Algunas afirmaron posteriormente que el hecho de contar con varias mujeres en puestos clave de negociación contribuyó a crear un ambiente más pragmático, concreto y orientado a la búsqueda de soluciones durante las negociaciones.
Las mujeres negociadoras o las organizaciones locales dirigidas por mujeres pueden contar con relaciones de confianza en la comunidad, acceso a redes informales o conocimientos contextuales que permitan llevar a cabo negociaciones paralelas a las que los actores formales no tendrían acceso de otro modo.
Consejo: La diversidad es sinónimo de creatividad. Crea equipos de negociación diversos para ampliar el abanico de opciones viables, anticipar mejor los riesgos e identificar resultados más sostenibles y adaptados al contexto.
Paso 6: Elaborar una estrategia de diplomacia humanitaria con perspectiva de género
Una estrategia eficaz se basa en un conocimiento profundo del contexto, los objetivos, los actores, los intereses y las alternativas.
También implica reconocer que la diplomacia humanitaria se desarrolla en un contexto político y tener en cuenta las dinámicas de poder relacionadas con el género.
En la diplomacia humanitaria, los profesionales suelen lidiar con múltiples tensiones al mismo tiempo:
- Mantener un postura basada en principios frente a hacer una concesión pragmática que facilite las operaciones
- Atenerse a las normas internacionales frente respetar las normas sociales o culturales locales
- Negociar el acceso humanitario inmediato frente a defender derechos más amplios y el respeto del Derecho internacional
Estos dilemas rara vez tienen soluciones perfectas.
Por lo tanto, es fundamental mantenerse flexible y adaptar las tácticas.
- Interacción directa: En algunos contextos, una mujer diplomática o un negociador humanitario puede interactuar directamente con las autoridades políticas o con los grupos armados para generar confianza, aclarar cuestiones humanitarias o negociar el acceso. En otros entornos, sin embargo, la interacción directa del personal femenino puede verse limitada por restricciones sociales, culturales o políticas que exigen adaptar el canal de negociación o la composición del equipo.
- Participación indirecta: En lugar de interactuar directamente, se puede optar por trabajar a través de intermediarios o personas influyentes de confianza. Por ejemplo, las mujeres líderes locales, las organizaciones dirigidas por mujeres o las figuras religiosas respetadas pueden estar en mejores condiciones para entablar un diálogo, reducir las tensiones o transmitir mensajes delicados.
- Creación de alianzas: Las coaliciones pueden ayudar a dar mayor relevancia a cuestiones que, de otro modo, quedarían marginadas en las negociaciones o los debates políticos. Por el contrario, establecer una alianza con un socio que no se percibe como neutral puede mermar las posibilidades de encontrar puntos en común con la contraparte.
- Enfoques combinados: Por ejemplo, trabajar a través de alianzas sin dejar de mantener un diálogo bilateral con otros socios.
Consejo: Adapta las tácticas continuamente según el contexto, los actores y las dinámicas de género en juego, y diseña estrategias que tengan en cuenta explícitamente las dinámicas de poder de género.
Pasar de la inclusión a la influencia
La diplomacia humanitaria no es neutra en materia de género.
El género determina quiénes son considerados legítimos para negociar, liderar las conversaciones sobre el acceso e influir en las decisiones. Además de la representación, las dinámicas de género también influyen en cómo se genera la confianza y en el margen de negociación disponible para lograr resultados humanitarios tangibles.
Cuando se excluye a las mujeres y a las organizaciones dirigidas por mujeres de las negociaciones, se pasan por alto conocimientos fundamentales, redes de confianza y vías de acceso. Esto da lugar a posiciones negociadoras más débiles, a una falta de confianza con las comunidades y a resultados humanitarios menos eficaces.
Esto exige pasar de una inclusión meramente simbólica a una negociación y una toma de decisiones que tengan en cuenta las cuestiones de género en todos los niveles. Implica apoyar a las organizaciones dirigidas por mujeres, formar equipos de negociación diversos, compartir el poder de decisión y reconocer a las mujeres locales como actores estratégicos en el ámbito humanitario y político por derecho propio.
Los estereotipos y prejuicios de género constituyen un problema operativo que debilita directamente la diplomacia humanitaria.
A medida que el sistema replantea su enfoque, resulta esencial integrar una perspectiva de género en las seis etapas para lograr una intervención más creíble, basada en principios humanitarios eficaz.
Este blog se ha elaborado en colaboración con Oxfam como parte de una reflexión más amplia sobre el género y la diplomacia humanitaria. Próximamente se publicará un artículo complementario de Oxfam.
Referencias
[2] ONU Mujeres, 2026. «Datos y cifras: Liderazgo y participación política de las mujeres» (https://www.unwomen.org/en/articles/facts-and-figures/facts-and-figures-womens-leadership-and-political-participation).
Lecturas recomendadas
- «Diplomacia humanitaria: los trabajadores humanitarios y su colaboración con la comunidad diplomática»(CCHN, 2024)
- «¿Se ha estancado en sus negociaciones? Siga estos seis pasos para una diplomacia humanitaria eficaz» (CCHN, 2024)
- «Encontrar el camino a seguir: dos pasos para idear soluciones alternativas y desarrollar una estrategia de negociación» (CCHN, 2024)
- «¿Son los hombres mejores negociadores? 7 mitos de género que perjudican la labor humanitaria (y cómo superarlos)» (CCHN, 2025)
- «Las mujeres tienen un lugar en la mesa de negociaciones» (CCHN, 2023)
- negociador humanitarioEs una mujer, una líder y una negociador humanitario (CCHN, 2021)
- «Legitimidad, diversidad y mujeres negociadoras» (CCHN, 2021)
- «¿Te han contratado por ser mujer o porque eres buena en lo que haces?» (Turunen, Salla, 2023)
- "Dinámicas de diversidad de género en las negociaciones humanitarias: El Comité Internacional de la Cruz Roja como estudio de caso en la primera línea de los conflictos armados" (Du Pasquier, 2016).
- "Género y competitividad del negociador: A meta-analysis" (Walters, Amy E., Alice F. Stuhlmacher, y Lia L. Meyer, 1998)
- "El mito del negociador masculino" (Sutter et al., 2022)
- "Ahora, las mujeres sí preguntan" (Kennedy, Kray y Lee, 2023)
- "Género y negociación: New Research Findings" (Harvard Program On Negotiation, 2024)


